Estos tiempos se hace evidente que la historia de la humanidad tiene un fuerte componente ciclico donde la relación del hombre con el poder no deja de fluctuar, y todas las grandes hegemonías ideológicas tienen un tiempo acotado de expresión.
El año anterior vimos como el I Ching quiso aludir a las grandes hegemonías mostrandonos el hexagrama 1, lo Creativo, El Cielo y evidentemente el año estuvo marcado por grandes déspotas: Netanyahu en Israel ejerciendo un genocidio sistematico, Trump en Estados Unidos agitando los mercados y los territorios, y tantos otros a lo largo del mundo. También, por otra parte, este momento de la energía creativa estuvo marcado por el auge de la inteligencia artificial que ha significado una revolución cultural que aún está en sus inicios y cuyos alcances todavía son insospechados.
El poder de lo Creativo se afirma en la voluntad y en el incansable quehacer, pero en gran medida está también determinado por las circunstancias y su naturaleza tiende a elevarse, por lo que no todos aquellos que usan la energía creativa logran llegar hacia las cumbres, lugares que suelen ser muy solitarios.
Este año, seguimos bajo ese influjo. No obstante, el hexagrama que nos aparece es el 13, la Comunidad de los hombres.
La comunidad podría interpretarse como un efecto del hexagrama 1, sobre todo en este caso que es la línea 2, la única línea yin del hexagrama, la que aparece mutando al hexagrama 1. La comunidad representa una unión espontánea y libre entre espíritus afines alimentada por el partidismo y las alianzas secretas entre caudillos que sólo buscan su provecho personal y no están pensando en los grupos humanos a quienes representan. Ante esta realidad, las comunidades desprotegidas empiezan a activar las redes de apoyo mutuo para resguardarse y protegerse ante los abusos de los grandes dragones que han logrado ascender y se encuentran favorecidos por el tiempo. Sin embargo, estas redes de apoyo mutuo también corren el riesgo de generar nuevos caudillos, nuevos liderazgos qué tensionarán los territorios y podrían generar tensiones de todo tipo con los poderes ya establecidos, claramente identificados y alineados entre sí.
Más allá de eso, las alianzas, los colectivos de apoyo mutuo, empiezan a rearticularse y a generar nuevas orgánicas, también los influencers en los espacios virtuales seguirán aumentando su influencia en el tejido social ante la debacle de las formas tradicionales. Así como hace unos veinte años las ultraderechas empezaron tímida y silenciosamente a reorganizarse desde el anonimato y el oprobio, nuevas fuerzas surgiran a partir de esta nueva era de poderes que aspiran al totalitarismo.

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